Los mejores probióticos para perros con infección por hongos – Una guía basada en la evidencia

La investigación clínica demuestra que la suplementación con probióticos puede mejorar las condiciones de la piel en perros con dermatitis atópica, que suele presentar un sobrecrecimiento secundario de levaduras. Esta completa guía va más allá de los consejos superficiales para examinar los mecanismos bioquímicos -producción de AGCC, inhibición de HDAC, programación inmunitaria GALT y señalización de receptores- a través de los cuales la salud intestinal influye en la piel. Con 15 citas revisadas por expertos, incluidos 6 ensayos clínicos caninos, con recomendaciones de cepas basadas en pruebas y un calendario de mejora de 8-16 semanas.

Los mejores probióticos para perros con candidiasis - una guía basada en la evidencia

Resumen

Las infecciones por levaduras en los perros, causadas por la proliferación excesiva del hongo comensal Malassezia pachydermatis, afectan a la piel, las orejas y las patas, y casi siempre son secundarias a un problema subyacente, que suele ser la dermatitis alérgica. Esta guía identifica qué cepas probióticas cuentan con evidencia real en perros para las afecciones cutáneas que provocan el crecimiento excesivo de levaduras, explica los mecanismos del eje intestino-piel que hacen que funcionen y establece dosis y plazos realistas. Va más allá de los consejos superficiales y se adentra en la bioquímica de la producción de ácidos grasos de cadena corta, la regulación epigenética, la programación inmunológica y la acción antifúngica directa, de modo que la selección de cepas y las expectativas se basan en cómo actúan realmente estas intervenciones en el organismo.

Los probióticos y las infecciones por cándida en los perros: lo que dicen los estudios

La Malassezia pachydermatis es un habitante habitual de la piel, las orejas y las uniones mucocutáneas de los perros. Solo causa problemas cuando se rompe el equilibrio que la mantiene a raya, y esa ruptura suele ser consecuencia de una enfermedad alérgica, los efectos de la medicación, trastornos endocrinos o una disfunción de la barrera cutánea. Como el desencadenante más común es la dermatitis atópica, el factor más importante para la reaparición de la levadura no es el hongo en sí, sino el entorno intestinal e inmunológico que lo permite.

Ahí es donde los probióticos cobran importancia. Varios ensayos con perros demuestran que los suplementos probióticos reducen los síntomas clínicos de la dermatitis atópica,²ʼ³ʼ⁵ y ahora hay estudios que documentan directamente el eje intestino-piel en los perros.⁶ʼ⁷ Este artículo explica los mecanismos de forma sencilla y en profundidad, y luego te indica las cepas con evidencia real en perros para que puedas elegir basándote en la eficacia y no en el marketing.

Respuesta rápida

¿Los probióticos ayudan a los perros con una infección por hongos?

Sí. Los ensayos clínicos en perros demuestran que los suplementos probióticos reducen los síntomas clínicos de la dermatitis atópica —la afección que suele provocar con mayor frecuencia la proliferación secundaria de levaduras (Malassezia)—, al reequilibrar la microbiota intestinal a través del eje intestino-piel.

  • Las cepas con mayor respaldo científico: Bacillus velezensis (Calsporin®), Saccharomyces boulardii, Lactobacillus acidophilus, Lactobacillus rhamnosus, Bifidobacterium bifidum.
  • Cronología: primer cambio entre las 2 y las 4 semanas; reequilibrio óptimo entre las 8 y las 16 semanas.
  • Dosis diaria: en los estudios con perros se utilizan entre unos 50 millones y 10 mil millones de UFC, dependiendo de la cepa y del tamaño del perro.
  • Combínalos con prebióticos: sin fibra fermentable, los probióticos no pueden producir los ácidos grasos de cadena corta que hacen todo el trabajo.

Idea clave: La candidiasis es un síntoma. Para solucionarlo de verdad, hay que recuperar el equilibrio intestinal y tratar la alergia subyacente, no solo el hongo.

Puntos clave

  • Los probióticos reducen los síntomas de la enfermedad provocada por las levaduras. Los ensayos en perros demuestran que los suplementos probióticos reducen la gravedad clínica de la dermatitis atópica, la afección que con mayor frecuencia se complica con un crecimiento excesivo secundario de Malassezia.²ʼ³ʼ⁵
  • El eje intestino-piel se puede medir en los perros. Los perros con dermatitis atópica presentan concentraciones fecales de ácidos grasos de cadena corta significativamente más bajas y una composición alterada de la microbiota intestinal en comparación con los perros sanos.⁶⁷
  • El mecanismo explica el método. La producción de ácidos grasos de cadena corta, la inhibición de las HDAC, la programación inmunitaria y la señalización de los receptores explican por qué son importantes la selección de cepas y la administración conjunta de prebióticos.
  • La selección de cepas no es arbitraria. El Bacillus velezensis (Calsporin®), autorizado por la EFSA, y el Lactobacillus rhamnosus, sobre el que hay muchos estudios, son los que cuentan con una base de pruebas más sólida en perros.⁸ʼ⁹
  • La constancia es la clave. Los estudios que demuestran sus beneficios se basan en una suplementación continua de entre 8 y 16 semanas.²ʼ³

Perspectiva clínica: Las infecciones recurrentes por hongos indican una afección subyacente que hay que investigar. La dermatitis por Malassezia casi siempre es secundaria a una enfermedad alérgica, una disfunción inmunitaria o trastornos endocrinos,⁴ por lo que los probióticos son solo un componente del tratamiento, no un sustituto del diagnóstico de la causa subyacente.

Este artículo forma parte de la serie sobre probióticos de Bonza. Para ver un resumen completo de las cepas, la normativa vigente y las aplicaciones para distintas afecciones, echa un vistazo a «Los mejores probióticos para perros: guía de un nutricionista canino para obtener resultados reales».


En esta guía

Todo lo que hay que saber sobre las infecciones por hongos en los perros

¿Qué causa las infecciones por hongos en los perros?

La proliferación excesiva de levaduras empieza cuando algo altera el equilibrio que normalmente mantiene a la Malassezia en niveles bajos. La Malassezia pachydermatis es lipofílica y vive de forma inofensiva en los conductos auditivos, los pliegues cutáneos y las uniones mucocutáneas de los perros sanos, como parte de la flora normal. Los problemas surgen cuando el entorno cambia a su favor. Entre los factores que contribuyen a ello se encuentran:

  • Enfermedades alérgicas: la dermatitis atópica canina y las alergias alimentarias son las causas subyacentes más comunes. La inflamación y una barrera cutánea deteriorada crean las condiciones que favorecen la proliferación de levaduras.
  • Medicamentos: los antibióticos alteran el equilibrio de la microbiota; los corticosteroides y otros inmunosupresores reducen la vigilancia inmunitaria.
  • Trastornos endocrinos: el hipotiroidismo y el hiperadrenocorticismo (enfermedad de Cushing) alteran la inmunidad de la piel y la composición del sebo.
  • Humedad: las zonas cálidas y húmedas (orejas, espacios interdigitales, pliegues cutáneos) ofrecen las condiciones ideales.
  • Disfunción de la barrera cutánea: cualquier cosa que afecte a las barreras físicas o químicas de la piel puede provocar un crecimiento excesivo.

¿Cuáles son los síntomas de una infección por cándida en los perros?

Los síntomas característicos son picor, enrojecimiento y un olor característico. Entre los síntomas más comunes se incluyen un picor intenso y el rascado (que a menudo es peor de lo que sugieren las lesiones visibles), eritema en los pliegues cutáneos, los conductos auditivos y entre los dedos de los pies, un olor a humedad o a «queso», secreción cutánea y del oído de aspecto graso o ceroso, piel engrosada tipo «piel de elefante» (liquenificación) y oscurecimiento (hiperpigmentación) en los casos crónicos, y caída del pelo por rascarse demasiado.

El eje intestino-piel: del intestino al tegumento

En lenguaje sencillo

El intestino y la piel de tu perro están en constante comunicación. Las bacterias del intestino producen mensajeros químicos que viajan por el torrente sanguíneo e influyen en el funcionamiento de la piel, incluida su capacidad para controlar las levaduras. Cuando la salud intestinal se ve afectada, la salud de la piel suele verse afectada también. No es una metáfora; es bioquímica medible.

La Ciencia: Una red de comunicación bidireccional

El eje intestino-piel describe la red de señalización bidireccional que conecta la microbiota intestinal con la fisiología de la piel, y que funciona a través de varias vías:

1. Metabolitos circulantes. Las bacterias intestinales producen metabolitos (ácidos grasos de cadena corta, derivados del triptófano y poliaminas) que pasan a la circulación sistémica y llegan a la piel, donde influyen en la diferenciación de los queratinocitos, la función de los sebocitos y las respuestas inmunitarias locales.

2. Movimiento de las células inmunitarias. Las células inmunitarias que se activan en el tejido linfoide asociado al intestino no se quedan ahí. Una célula T reguladora que se ha desarrollado en las placas de Peyer del intestino delgado puede aparecer más tarde en la dermis, llevando consigo su programación tolerogénica.

3. Nivel de inflamación sistémica. Cuando se ve comprometida la integridad de la barrera intestinal, algunos componentes bacterianos, como el lipopolisacárido, pasan a la circulación. Incluso una translocación leve desencadena un estado inflamatorio crónico de baja intensidad que afecta a todos los sistemas orgánicos, incluida la piel.

Pruebas en perros

La investigación sobre el eje intestino-piel en los perros se ha acelerado. Un estudio de 2026 publicado en «Veterinary Dermatology» midió las concentraciones de ácidos grasos de cadena corta en las heces de perros con dermatitis atópica en comparación con un grupo de control sano, y descubrió niveles significativamente más bajos de ácido acético, propiónico y butírico en los perros afectados.⁶ Se trata de alteraciones fundamentales en la producción metabólica intestinal, no de diferencias sutiles. Los estudios sobre el microbioma completan el panorama: los perros con dermatitis atópica muestran sistemáticamente una menor diversidad bacteriana y una menor abundancia de bacterias productoras de ácidos grasos de cadena corta.⁷

Dado que la dermatitis atópica es la causa subyacente más común del crecimiento excesivo de Malassezia, estos hallazgos establecen un vínculo mecánico: un intestino alterado, una menor producción de ácidos grasos de cadena corta, una alteración de la barrera cutánea y de la regulación inmunitaria, y un entorno propicio para las levaduras.

Por qué es importante

Tratar la candidiasis solo con antifúngicos tópicos solo alivia el síntoma, no el entorno que la ha propiciado. Fomentar la salud intestinal con probióticos es un intento de modificar ese entorno a un nivel fundamental. Para reequilibrar la microbiota intestinal durante la proliferación excesiva de levaduras, resulta útil un enfoque con múltiples cepas: el suplemento para la microbiota intestinal y la inmunidad de Bonza combina un probiótico resistente con apoyo prebiótico y postbiótico. Para saber cómo el ecosistema intestinal mantiene a raya a las levaduras oportunistas, echa un vistazo a «El microbioma intestinal del perro: clave vital para su salud», y para conocer el lado cutáneo de este eje, lee «El eje intestino-piel en los perros: por qué los problemas cutáneos empiezan en el intestino».

La bioquímica de la acción de los probióticos

Entender cómo funcionan los probióticos, y no solo que funcionan, te permite elegir las cepas de forma sensata y tener expectativas realistas.

Mecanismo 1: Producción de ácidos grasos de cadena corta

En pocas palabras. Las bacterias beneficiosas fermentan la fibra y la convierten en ácidos grasos de cadena corta, sobre todo acetato, propionato y butirato. Son moléculas de señalización que alimentan las células intestinales, refuerzan la barrera intestinal, reducen la inflamación y se comunican con órganos lejanos, como la piel. Solo el butirato aporta más o menos entre el 60 y el 70 por ciento de la energía que usan las células que recubren el colon.¹⁶

La ciencia. Los lactobacilos homofermentativos usan la vía glucolítica para producir lactato; las especies heterofermentativas usan la vía de la fosfocetolasa para producir una mezcla de lactato, acetato, etanol y CO₂; las bifidobacterias usan la vía de Bifid para producir acetato y lactato en una proporción de 3:2. Los productores especializados de butirato convierten el acetato y el lactato en butirato, una relación de alimentación cruzada que explica por qué los microbiomas diversos producen más butirato que los monocultivos. Los ácidos grasos de cadena corta resultantes aparecen en proporciones molares aproximadas de 60:20:20 (acetato:propionato:butirato).

La importancia del butirato va más allá de su proporción. Los colonocitos oxidan preferentemente el butirato, del que obtienen aproximadamente entre el 60 y el 70 por ciento de su energía,¹⁶ lo que alimenta las bombas que mantienen la absorción de nutrientes, consume oxígeno en la superficie epitelial (lo que favorece a los anaerobios beneficiosos), y evita la autofagia que degrada la barrera y que sufren los colonocitos privados de butirato. El acetato y el propionato pasan a la circulación portal, y el acetato llega a los tejidos periféricos, incluida la piel.

Por qué es importante. La administración conjunta de prebióticos mejora la eficacia, ya que las bacterias no pueden producir ácidos grasos de cadena corta sin un sustrato fermentable; la diversidad de cepas favorece la alimentación cruzada que maximiza la producción de butirato; y una dieta sin fibra fermentable merma los beneficios de los probióticos, independientemente de la calidad de las cepas o del recuento de UFC.

Mecanismo 2: Regulación epigenética mediante la inhibición de las HDAC

En lenguaje sencillo. El butirato influye en qué genes se activan o se desactivan. Bloquea las enzimas deacetilasas de histonas que, normalmente, mantienen silenciados ciertos genes, por lo que los genes que ayudan a reducir la inflamación y a reforzar las barreras se vuelven más activos. Esto no es un efecto de un medicamento; es la forma en que el cuerpo está diseñado para responder a las señales de las bacterias beneficiosas.

La ciencia. El ADN se enrolla alrededor de las histonas; la fuerza con la que se enrolla determina si los genes pueden transcribirse. La acetilación de las histonas relaja la cromatina y permite la transcripción; las desacetilasas de histonas eliminan los grupos acetilo y vuelven a silenciar los genes. A concentraciones fisiológicas en el colon, el butirato es un inhibidor competitivo de las HDAC. Esto aumenta la expresión de las proteínas de las uniones estrechas (claudina-1, ocludina, ZO-1), la mucina MUC2, la IL-10 antiinflamatoria (con una actividad reducida de NF-κB) y los péptidos antimicrobianos. El butirato circulante llega a los queratinocitos, donde favorece la diferenciación y regula al alza la filagrina, una proteína de barrera cuya deficiencia está relacionada con la dermatitis atópica.¹¹

Por qué es importante. La remodelación epigenética lleva tiempo, por eso los estudios muestran que los beneficios óptimos se alcanzan entre las 8 y las 16 semanas, en lugar de en unos días; los efectos pueden durar más que los propios organismos, lo que concuerda con la investigación en perros, donde los beneficios del Lactobacillus rhamnosus seguían siendo detectables tres años después de terminar la suplementación;¹⁰ y los efectos de barrera se producen tanto en el epitelio intestinal como en los queratinocitos de la piel, lo que constituye una base molecular para la comunicación entre el intestino y la piel.

Mecanismo 3: Modulación inmunitaria a través del tejido linfoide asociado al intestino

En lenguaje sencillo. Una gran parte de las células inmunitarias de tu perro se encuentran en el intestino. Los probióticos ayudan a «educar» a estas células para que respondan de forma adecuada, sin reaccionar de forma insuficiente ante amenazas reales ni de forma exagerada ante sustancias inofensivas. Esa «educación» no se queda solo en el intestino; las células inmunitarias «entrenadas» viajan por todo el cuerpo, incluida la piel.

La ciencia. El sistema inmunitario intestinal analiza el contenido luminal a través de las células M y las células dendríticas. El contexto en el que las células dendríticas se encuentran con un antígeno determina la respuesta que provocan, y los componentes y metabolitos probióticos orientan a las células dendríticas hacia una programación tolerogénica: aumentan la expresión de CD103, producen ácido retinoico y TGF-β, e inducen preferentemente células T reguladoras Foxp3⁺ que producen IL-10 y TGF-β. Los probióticos también potencian la IgA secretora, que se une a los microbios en la luz intestinal sin provocar inflamación. Lo más importante es que un subconjunto de células T reguladoras activadas en el intestino regulan al alza los receptores que les permiten dirigirse a la piel y migran a zonas cutáneas, de modo que una célula programada en las placas de Peyer puede suprimir posteriormente la inflamación en la dermis.

Por qué es importante. Los probióticos orales influyen en las respuestas inmunitarias de todo el cuerpo, incluida la piel, sin que haga falta aplicarlos de forma tópica; favorecen una tolerancia regulada en lugar de una estimulación generalizada, que es justo lo que necesita una reacción alérgica excesiva; y la exposición en las primeras etapas de la vida puede tener efectos duraderos, en consonancia con estudios en perros que muestran una menor sensibilización alérgica que se mantuvo hasta la edad adulta.⁹ʼ¹⁰

Mecanismo 4: Modificación del pH y efectos antifúngicos directos

En lenguaje sencillo. Las bacterias probióticas producen ácido láctico y otros ácidos orgánicos que reducen el pH local. La Malassezia prefiere condiciones ligeramente alcalinas, por lo que la acidez la inhibe, y algunos probióticos producen compuestos que dañan directamente las células fúngicas. Esto es lo que se conoce como exclusión competitiva a nivel químico.

La ciencia. La forma no disociada del ácido láctico es lipofílica, atraviesa las membranas microbianas y acidifica el citoplasma, lo que altera la función enzimática. La Malassezia crece de forma óptima a un pH de entre 5,5 y 7,5, y su crecimiento se inhibe por debajo de 4,5, concentraciones que se pueden alcanzar en el microambiente de la superficie epitelial. Los probióticos también producen bacteriocinas, biosurfactantes, peróxido de hidrógeno y ácidos grasos de cadena corta con actividad antifúngica. Saccharomyces boulardii es un caso especial: esta levadura probiótica produce ácido cáprico, que inhibe la formación de tubos germinativos de Candida, la formación de biopelículas y la adhesión,¹⁴ y compite por los nutrientes y los sitios de adhesión sin colonizar de forma permanente.

Por qué es importante. La actividad antimicrobiana depende de la cepa concreta, así que elegir cepas con actividad antifúngica demostrada es mejor que los productos «probióticos» genéricos. Como la S. boulardii es una levadura viva, no se debe tomar junto con medicamentos antifúngicos sistémicos. Además, los efectos sobre el pH son locales: su relevancia para las levaduras cutáneas es indirecta, a través de efectos inmunitarios y metabólicos en el intestino, no por una acción directa sobre la piel.

Mecanismo 5: Señalización del receptor de ácidos grasos de cadena corta

En lenguaje sencillo. Las células de tu perro tienen receptores que detectan los ácidos grasos de cadena corta, como si fueran una llave y una cerradura. Cuando se unen, desencadenan una serie de reacciones que reducen la inflamación de las células inmunitarias, hacen que las células intestinales produzcan más moco y modifican el metabolismo. Así es como los metabolitos bacterianos se comunican con las células del huésped.

La ciencia. Hay tres receptores que actúan como sensores principales: el GPR43 (acetato, propionato), el GPR41 (propionato, butirato) y el GPR109A (butirato). La activación del GPR43 en las células inmunitarias reduce las especies reactivas de oxígeno y las citocinas inflamatorias, dificulta la maduración de las células dendríticas y potencia la diferenciación de las células T reguladoras. El GPR109A favorece la inducción de las células T reguladoras y se expresa en la piel, donde su activación puede influir en la barrera cutánea y en las respuestas inflamatorias. La señalización de los receptores también inhibe el NF-κB, modera la activación del inflamasoma NLRP3 y activa el PPARγ.

Por qué es importante. La expresión de los receptores varía según el tejido, por lo que los efectos son específicos de cada tejido; la activación requiere concentraciones suficientes, así que las dosis subterapéuticas o un sustrato prebiótico inadecuado pueden resultar insuficientes; y estos receptores están conservados en todos los mamíferos, por lo que los resultados obtenidos en roedores y en humanos se pueden extrapolar razonablemente a los perros.

Selección de cepas basada en la evidencia

En lenguaje sencillo. No todos los probióticos son iguales. Lo que funciona para la digestión humana puede que no sea adecuado para los problemas cutáneos de los perros. Las cepas que te indico a continuación son las que cuentan con mayor evidencia científica para perros con problemas de piel o propensión a las infecciones por levaduras.

1. Bacillus velezensis DSM 15544 (Calsporin®)

Este probiótico formador de esporas, autorizado por la EFSA, ha sido sometido a una evaluación formal de seguridad y eficacia en perros, y la EFSA ha concluido que es seguro y eficaz como estabilizador de la flora intestinal.⁸ (Nota: el DSM 15544 se clasificó originalmente como Bacillus subtilis y posteriormente se reclasificó como Bacillus velezensis, por lo que las fuentes más antiguas pueden aparecer con cualquiera de los dos nombres.) Al ser un probiótico formador de esporas, sobrevive al ácido gástrico, a la bilis y a la extrusión de los piensos, y luego germina en el intestino grueso, lo que le permite alcanzar una tasa de supervivencia muy alta durante el tránsito gástrico, algo que muchos probióticos no formadores de esporas no consiguen.

2. Lactobacillus rhamnosus GG

Una investigación de la Universidad de Florida ofrece el argumento más sólido en el ámbito canino a favor de la intervención temprana en perros propensos a la atopia. Los cachorros a los que se les administró L. rhamnosus GG desde las tres semanas hasta los seis meses mostraron niveles significativamente más bajos de IgE específica para alérgenos, menos reacciones intradérmicas positivas y una protección parcial contra la dermatitis atópica en comparación con sus hermanos de camada.⁹ Un seguimiento realizado tres años después de terminar la suplementación reveló que los beneficios persistían: los perros que habían recibido probióticos seguían presentando puntuaciones clínicas significativamente más bajas tras la exposición a alérgenos,¹⁰ lo cual concuerda con los mecanismos epigenéticos y de programación inmunológica mencionados anteriormente.

3. Lactobacillus acidophilus con Bifidobacterium bifidum

En un estudio de 2025 publicado en BMC Microbiology, se administró a perros con dermatitis atópica una combinación de B. bifidum, L. acidophilus y Enterococcus faecium a diario durante 16 semanas, lo que supuso una mejora significativa en las puntuaciones CADESI-4 (gravedad clínica) y PVAS (prurito evaluado por el dueño), además de una mayor diversidad de la microbiota intestinal.² El estudio también señaló que los perros con una enfermedad más grave tenían niveles iniciales más altos de Lactobacillus y Bifidobacterium, lo que nos recuerda que más no siempre es mejor.

4. Saccharomyces boulardii

Esta levadura beneficiosa es naturalmente resistente a los antibióticos antibacterianos, no se asienta de forma permanente y compite directamente con las levaduras patógenas. Un estudio en perros demostró su seguridad y tolerabilidad en perros con enteropatía crónica;¹³ aunque ese ensayo se centró en el tracto gastrointestinal y no en la piel, demuestra que es viable la suplementación en perros. Sus mecanismos antifúngicos (el ácido cáprico inhibe la adhesión de la Candida y la formación de hifas, la ruptura de la biopelícula y la modulación inmunitaria) están bien caracterizados a partir de estudios en humanos e in vitro¹⁴ y se espera que sean aplicables a la Malassezia, dada la biología conservada de las levaduras, aunque aún no se han publicado estudios directos sobre la Malassezia en perros. Precaución: al tratarse de una levadura viva, no administres S. boulardii junto con ketoconazol, itraconazol, fluconazol o medicamentos similares.

5. Lactobacillus paracasei K71

En un ensayo japonés se comparó el K71 con el antihistamínico cetirizina en 41 perros con dermatitis atópica de leve a moderada durante 12 semanas. Ambos grupos mejoraron y no hubo diferencias estadísticamente significativas entre ellos, lo que sitúa el rendimiento del probiótico en un rango terapéutico comparable al de un antihistamínico convencional, con las ventajas de seguridad que ofrece un probiótico.⁵


Cómo elegir y utilizar probióticos para las infecciones por hongos

Sigue estos pasos basados en la evidencia para seleccionar y aplicar la terapia probiótica:

  1. Confirma la enfermedad subyacente.

    Las infecciones por hongos casi siempre son secundarias a otro problema. Trabaja con tu veterinario para identificar si contribuyen las alergias, los trastornos endocrinos, la disfunción inmunitaria u otros factores. Los probióticos apoyan la gestión, pero no sustituyen al tratamiento de las causas profundas.

  2. Selecciona cepas con evidencia canina.

    Da prioridad a los productos que contengan cepas probadas en perros: Bacillus velezensis (Calsporin®), Lactobacillus acidophilus, L. rhamnosus, Bifidobacterium bifidum. Los mecanismos comentados anteriormente se conservan en todos los mamíferos, pero la investigación específica canina confirma la relevancia y la dosificación adecuada.

  3. Verifica la situación reglamentaria.

    Las cepas autorizadas por la EFSA (en la UE) o las cepas GRAS de la FDA (en EE.UU.) han sido sometidas a una evaluación formal de seguridad. Comprueba las denominaciones específicas de las cepas (p. ej., DSM 15544), no sólo los nombres de las especies: las distintas cepas de la misma especie pueden tener propiedades muy diferentes.

  4. Elige recuentos de UFC adecuados.

    Los estudios caninos suelen utilizar de 50 millones a 10.000 millones de UFC diarias, según la cepa. Los probióticos formadores de esporas (especies de Bacillus) pueden ser eficaces con recuentos inferiores de UFC debido a su mayor supervivencia. Los productos deben indicar las UFC en el momento de la caducidad, no sólo en la fabricación.

  5. Incluye sustrato prebiótico.

    La bioquímica es clara: sin fibra fermentable, las bacterias probióticas no pueden producir los AGCC que impulsan muchos beneficios terapéuticos. Busca productos que contengan inulina, fructooligosacáridos (FOS) o galactooligosacáridos (GOS), o complementa la fibra dietética a través de los alimentos.

  6. Considera las fórmulas sinbióticas.

    Los productos que combinan prebióticos, probióticos y postbióticos abordan simultáneamente múltiples aspectos del eje intestino-piel. Los postbióticos (metabolitos bacterianos y componentes celulares) proporcionan beneficios inmediatos de señalización, mientras que los probióticos establecen y los prebióticos mantienen poblaciones beneficiosas.

  7. Aplica modificaciones dietéticas.

    Apoya los probióticos reduciendo los ingredientes con alto contenido glucémico que pueden favorecer la levadura y aumentando los ácidos grasos omega-3 (antiinflamatorios) y las fibras fermentables (prebióticos).

  8. Mantén la constancia durante 8-16 semanas.

    Los mecanismos comentados anteriormente (remodelación epigenética, reprogramación inmunitaria, reestructuración del microbioma) requieren una intervención sostenida. Espera una mejora gradual en lugar de una resolución rápida. Los ensayos caninos que mostraron beneficios utilizaron suplementos continuos durante este tiempo.

  9. Supervisa y documenta.

    Haz un seguimiento de la frecuencia del rascado, el olor y el enrojecimiento visible. Fotografía semanalmente las zonas afectadas bajo una iluminación constante. Si no hay mejoría tras 8 semanas de suplementación constante con las cepas adecuadas, consulta a tu veterinario para reevaluar el enfoque.


Estrategias nutricionales complementarias

Alimentos que debes incluir: verduras de bajo índice glucémico (judías verdes, brócoli, verduras de hoja verde); fuentes de omega-3 (aceite de algas, semillas de lino) para ayudar a reducir la inflamación y reforzar la función de barrera; fibras prebióticas (inulina de achicoria/FOS, MOS derivado de la levadura); y proteínas vegetales de alta calidad (lentejas, garbanzos, guisantes).

Alimentos que hay que reducir al mínimo: ingredientes con alto índice glucémico, golosinas muy procesadas y alérgenos conocidos, en los casos en que la alergia alimentaria contribuya a la enfermedad subyacente.

Tratamiento tópico y natural: en caso de infecciones activas, los champús antifúngicos veterinarios (2 % de miconazol, 2 % de ketoconazol, 2 % de clorhexidina o combinaciones de estos) suelen ser más eficaces que las alternativas naturales.⁴ El aceite de coco aporta ácidos grasos de cadena media con propiedades antifúngicas; el vinagre de manzana diluido (1:1) como enjuague puede ayudar a restablecer el pH de la piel, pero evítalo si la piel está lesionada o inflamada.

Qué puedes esperar: calendario de la suplementación con probióticos

El reequilibrio del microbioma no se produce de la noche a la mañana. Este calendario se basa en los datos de los ensayos clínicos con perros y en los fundamentos biológicos subyacentes.

  • Semanas 1 y 2 (adaptación): los organismos se asientan; es normal que se produzcan ligeros cambios digestivos; todavía apenas se aprecian cambios visibles en la piel.
  • Semanas 2 a 4 (fase metabólica temprana): aumenta la producción de ácidos grasos de cadena corta y los genes de la barrera cutánea empiezan a activarse; algunos perros muestran una mejora temprana, pero muchos aún no. El ensayo controlado aleatorio de 2024 de Tate et al. reveló que los perros que tomaban suplementos probióticos mostraban una mayor mejoría en el prurito, según la valoración de los dueños, que los que tomaban placebo, con diferencias iniciales modestas.³
  • Semanas 4 a 8 (modulación inmunológica): las células T reguladoras entran en la circulación, aumenta la IgA y cambia el perfil inflamatorio; se observa una mejora más constante en el rascado, el enrojecimiento y el pelaje. El ensayo con L. paracasei K71 mostró una mejora significativa a las 12 semanas, comparable a la del tratamiento con antihistamínicos.⁵
  • Semanas 8 a 16 (reequilibrio óptimo): normalmente se alcanza el máximo beneficio; la piel mejora notablemente y las infecciones de oído, si las hay, son menos frecuentes. Song et al. (2025) demostraron una mejora significativa en los índices CADESI-4 y PVAS tras 16 semanas, junto con mejoras cuantificables en la diversidad de la microbiota intestinal.²
  • Semana 16 y en adelante (mantenimiento): el objetivo pasa a ser mantener ese estado mejorado. Los cambios epigenéticos persisten, pero sin un aporte continuo de sustratos prebióticos y sin refuerzo, la microbiota puede volver a su estado anterior, sobre todo en situaciones de estrés, enfermedad o uso de antibióticos.

Cuándo volver a evaluar la situación: consulta a tu veterinario si no ves ninguna mejoría tras ocho semanas con las cepas adecuadas y un aporte adecuado de prebióticos, si los síntomas empeoran o si no estás seguro de si se han tratado las afecciones subyacentes.


Tabla resumen del calendario

FaseMarco temporalProcesos claveResultados esperados
AjusteSemana 1-2Colonización, fermentación inicialPosibles cambios GI leves; no se espera ninguna mejora cutánea
Metabolismo precozSemana 2-4Producción de AGCC ↑, comienza la expresión de genes barreraAlgunos perros muestran una mejoría temprana; muchos no cambian
Modulación inmunitariaSemana 4-8Inducción de Treg, IgA ↑, tono inflamatorio ↓Mejora constante en la mayoría de los respondedores
Reequilibrio óptimoSemana 8-16Reestructuración completa del microbioma, consolidación epigenéticaBeneficio máximo; mejoría clínica significativa
MantenimientoSemana 16+Mantener el estado mejoradoContinuación de la suplementación o reducción de la dosis de mantenimiento

Esta línea de tiempo representa respuestas típicas basadas en datos de ensayos clínicos. Cada perro varía: algunos responden más rápido, otros más despacio. Las condiciones subyacentes, la dieta, la medicación concurrente y el estado basal del microbioma influyen en los resultados.


Preguntas frecuentes

¿Qué son los probióticos para perros?

Los probióticos son microorganismos beneficiosos vivos -principalmente bacterias y algunas levaduras- que, administrados en cantidades adecuadas, ayudan a equilibrar el microbioma intestinal. Favorecen la digestión, la función inmunitaria y pueden influir en la salud de la piel a través del eje intestino-piel mediante los mecanismos detallados anteriormente.

¿Cómo actúan conjuntamente los prebióticos, probióticos y postbióticos?

Los prebióticos son fibras no digeribles que alimentan a las bacterias beneficiosas, el sustrato para la fermentación. Los probióticos introducen microorganismos beneficiosos que fermentan los prebióticos y colonizan (al menos transitoriamente) el intestino. Los postbióticos son los compuestos bioactivos producidos por esta fermentación -AGCC, bacteriocinas, enzimas, componentes de la pared celular- que señalan directamente a las células huésped. Juntos, crean un efecto simbiótico mayor que cualquier componente por sí solo.

¿Cuánto tardan los probióticos en actuar sobre las afecciones cutáneas?

Los ensayos clínicos caninos suelen mostrar mejoras mensurables en 8-16 semanas de suplementación constante. Algunos estudios observan mejoras más tempranas (2-4 semanas), pero el reequilibrio óptimo del microbioma y los cambios epigenéticos requieren una intervención sostenida. Los beneficios pueden seguir acumulándose después de 16 semanas.

¿Por qué mi perro sigue teniendo infecciones por hongos a pesar del tratamiento?

Las infecciones recurrentes suelen indicar una afección subyacente no tratada, normalmente alergias, pero también hipotiroidismo, enfermedad de Cushing o disfunción inmunitaria. Los tratamientos antimicóticos tópicos tratan los síntomas, pero no las causas profundas. En los casos persistentes, está justificada una investigación exhaustiva con tu veterinario.

¿Puedo darle probióticos humanos a mi perro?

Los probióticos humanos contienen perfiles de cepas optimizados para la ecología intestinal humana a dosis adecuadas para el ser humano. Son preferibles las fórmulas específicas para caninos con cepas investigadas en perros (y autorización reglamentaria para su uso en mascotas). Los productos humanos también pueden contener edulcorantes (el xilitol es tóxico para los perros) u otros aditivos inadecuados para el uso canino.

¿Cuál es la diferencia entre los probióticos y los antifúngicos?

Los medicamentos antifúngicos (ketoconazol, fluconazol, miconazol) matan directamente los organismos de la levadura y son apropiados para las infecciones activas. Los probióticos actúan de forma más gradual, apoyando la salud intestinal y la función inmunitaria: abordan los factores contribuyentes en lugar de eliminar directamente la levadura. Para las infecciones establecidas, pueden ser necesarios ambos enfoques; para la prevención y el tratamiento a largo plazo, pueden ser suficientes los probióticos.

¿Existen efectos secundarios de los probióticos para perros?

Los efectos secundarios son poco frecuentes, pero pueden incluir molestias digestivas leves (gases, heces blandas) durante el periodo de adaptación inicial, a medida que cambia el microbioma. Suelen desaparecer a los pocos días. El Saccharomyces boulardii no debe administrarse junto con medicamentos antimicóticos.

¿Pueden los probióticos evitar que reaparezcan las infecciones por levaduras?

Esto es plausible basándose en los mecanismos del eje intestino-piel comentados, pero las pruebas directas específicamente para prevenir la reaparición de Malassezia son limitadas. Los probióticos pueden ayudar apoyando la función inmunitaria, manteniendo el equilibrio del microbioma, mejorando la integridad de la barrera y reduciendo el medio inflamatorio que permite el sobrecrecimiento de la levadura.


Conclusión

La relación entre la salud intestinal y los problemas cutáneos se basa en sólidos fundamentos bioquímicos. Los ácidos grasos de cadena corta que producen las bacterias beneficiosas alimentan a los colonocitos, refuerzan la barrera intestinal mediante la regulación epigenética al alza de las proteínas de las uniones estrechas, modulan las respuestas inmunitarias y circulan por el organismo para influir en órganos distantes, incluida la piel. En el caso de los perros con infecciones por levaduras —afecciones que casi siempre son secundarias a una disfunción inmunitaria o de la barrera intestinal subyacente—, cuidar la salud intestinal con probióticos basados en la evidencia es una intervención racional y respaldada por los mecanismos biológicos. No es medicina alternativa; es microbiología aplicada.

Los probióticos no son una solución por sí solos. Un tratamiento eficaz implica identificar y tratar las afecciones subyacentes, aplicar un tratamiento antifúngico adecuado para las infecciones activas, administrar de forma constante suplementos con cepas de eficacia demostrada en perros, ajustar la dieta para favorecer la fermentación y fijarse plazos realistas. Una tripa. Perro entero. Este es el principio que se aplica aquí: si cuidas tu flora intestinal, la piel se recupera por sí sola.

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Información editorial

CampoDetalle
Publicado enEnero de 2025
Última actualizaciónJulio de 2026
Revisado porConsejo Asesor Veterinario de Bonza
Siguiente revisiónEnero de 2027
AutorGlendon Lloyd, Dip. Nutrición Canina (Dist.), Dip. Nutrigenómica canina (Dist.)
Descargo de responsabilidadEste artículo sólo tiene fines informativos y no constituye asesoramiento veterinario. Consulta siempre a un veterinario cualificado antes de hacer cambios en la dieta o el régimen de suplementos de tu perro.

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