
Eje intestino-cerebro – Papel de la nutrición en la salud de los perros
Resumen:
El eje intestino-cerebro es una red de comunicación crítica entre el tracto gastrointestinal y el cerebro, que influye en diversos aspectos de la salud de los perros. Comprender cómo influye la dieta en este eje puede ayudar a los propietarios a optimizar la salud de sus perros, sobre todo en lo que se refiere al comportamiento, la función inmunitaria y la salud digestiva. Este artículo explora el papel de los desequilibrios dietéticos en el eje intestino-cerebro, las áreas de la salud en las que repercute y los alimentos, nutrientes y suplementos que pueden afectarlo positiva o negativamente.
Índice
- ¿Qué es el eje intestino-cerebro en los perros?
- ¿Qué papel desempeña el eje intestino-cerebro?
- ¿En qué áreas de la salud incide el eje intestino-cerebro?
- Qué alimentos, nutrientes y suplementos influyen en el eje intestino-cerebro
- Probióticos
- Prebióticos
- Postbióticos
- Ácidos grasos omega-3
- Adaptógenos
- Triglicéridos de cadena media (TCM)
- Impactos negativos de ciertos alimentos
- Mecanismos de su impacto
- Probióticos y prebióticos
- Postbióticos
- Ácidos grasos omega-3
- Adaptógenos
- MCT
- Componentes negativos de la dieta
¿Qué es el eje intestino-cerebro en los perros?
El eje intestino-cerebro se refiere a la red de comunicación bidireccional que conecta el tracto gastrointestinal y el cerebro. Este complejo sistema implica múltiples vías, incluidas las señales neuronales, hormonales e inmunitarias. El intestino, a menudo llamado«segundo cerebro», contiene el sistema nervioso entérico, formado por millones de neuronas que regulan la digestión e interactúan con el sistema nervioso central a través del nervio vago(Instituto Purina). Esta intrincada red garantiza una comunicación constante entre el intestino y el cerebro, que influye en diversos procesos fisiológicos y psicológicos.
¿Qué papel desempeña el eje intestino-cerebro?
El eje intestino-cerebro desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de la salud y el bienestar generales. Regula los procesos digestivos, influye en las respuestas inmunitarias e influye en la función cerebral y el comportamiento. Las vías clave implicadas en esta comunicación incluyen
- Vías neurales: El nervio vago es un conducto primario de señalización entre el intestino y el cerebro.
- Vías hormonales: La microbiota intestinal puede influir en la liberación de hormonas como el cortisol, que afecta a la respuesta al estrés.
- Vías inmunitarias: Las bacterias intestinales interactúan con las células inmunitarias para modular la inflamación y las respuestas inmunitarias.
- Metabolitos microbianos: Los ácidos grasos de cadena corta (AGCC) producidos por las bacterias intestinales influyen en la función cerebral y el comportamiento
¿En qué áreas de la salud incide el eje intestino-cerebro?
El eje intestino-cerebro influye en varias áreas críticas de la salud de los perros:
- Comportamiento y estado de ánimo: La microbiota intest inal influye en la producción de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, que afectan al estado de ánimo y al comportamiento. La ansiedad, la depresión y otros problemas de comportamiento pueden estar relacionados a menudo con desequilibrios de la flora intestinal, o disbiosis.
- Función inmunitaria: El intestino desempeña un papel clave en la modulación del sistema inmunitario. La disbiosis, o desequilibrio microbiano, puede aumentar la susceptibilidad a las infecciones y a las enfermedades inflamatorias.
- Salud digestiva: El equilibrio adecuado de la microbiota intestinal es esencial para una digestión eficiente y la absorción de nutrientes. La disbiosis puede provocar problemas gastrointestinales como la enfermedad intestinal inflamatoria (EII).
- Salud general: Las investigaciones emergentes relacionan la salud intestinal con afecciones como la obesidad, la diabetes y las enfermedades neurodegenerativas, poniendo de relieve la amplia influencia del eje intestino-cerebro.
- Salud metabólica: La microbiota intestinal interviene en la regulación de los procesos metabólicos, incluidos el metabolismo de la glucosa y los perfiles lipídicos. La disbiosis se asocia a trastornos metabólicos como la obesidad, la resistencia a la insulina y la diabetes de tipo 2.(1)
- Salud cardiovascular: La microbiota intestinal puede influir en la salud cardiovascular al afectar al metabolismo de los lípidos y a la regulación de la presión arterial. Ciertos metabolitos producidos por las bacterias intestinales, como el N-óxido de trimetilamina (TMAO), se han relacionado con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.
- La salud de la piel: El eje intestino-piel se refiere a la relación entre la salud intestinal y las afecciones cutáneas. Los desequilibrios de la microbiota intestinal pueden provocar enfermedades inflamatorias de la piel, como la dermatitis atópica y el acné. Los probióticos y un microbioma intestinal sano pueden promover la salud de la piel modulando las respuestas inmunitarias y reduciendo la inflamación.
- Salud neurológica: Más allá del estado de ánimo y el comportamiento, el eje intestino-cerebro está implicado en enfermedades neurodegenerativas como la Disfunción Cognitiva Canina (DCC). El microbioma intestinal puede influir en la neuroinflamación y en la agregación de proteínas asociadas a estas afecciones.
- Salud ósea: Las nuevas investigaciones sugieren que el microbioma intestinal puede afectar a la salud ósea al influir en la absorción del calcio y la densidad ósea. La disbiosis puede reducir la masa ósea y aumentar el riesgo de osteoporosis.
- Equilibrio hormonal: La microbiota intestinal puede afectar al sistema endocrino influyendo en la producción y regulación de hormonas como la insulina, el cortisol y las hormonas sexuales. Esto puede tener amplias implicaciones para afecciones como el síndrome de ovario poliquístico (SOP) y la fatiga suprarrenal.
¿Qué alimentos, nutrientes y suplementos influyen en el eje intestino-cerebro?
Impactos positivos:
- Probióticos: Se ha demostrado que las cepas probióticas como Bifidobacterium longum reducen los comportamientos relacionados con la ansiedad en los perros. Los probióticos ayudan a mantener un equilibrio saludable de las bacterias intestinales, favoreciendo un impacto positivo en el eje intestino-cerebro de los perros.
- Prebióticos: Estas fibras no digeribles sirven de alimento a las bacterias intestinales beneficiosas, ayudando a mejorar la salud intestinal y, por extensión, la salud cerebral.
- Postbióticos: Los postbióticos son compuestos bioactivos producidos por las bacterias intestinales durante el proceso de fermentación. Incluyen ácidos grasos de cadena corta, enzimas, péptidos, polisacáridos y fragmentos de la pared celular. Los postbióticos ayudan a mejorar la función de barrera intestinal, modulan el sistema inmunitario y reducen la inflamación, todo lo cual repercute positivamente en el eje intestino-cerebro.
- Ácidos grasos omega-3: Presentes en las algas, las algas marinas y el aceite de pescado, estos ácidos grasos tienen propiedades antiinflamatorias que favorecen la salud cerebral y reducen el riesgo de ansiedad y depresión.
- Adaptógenos: Los adaptógenos son sustancias naturales que ayudan al organismo a adaptarse al estrés y ejercen un efecto normalizador sobre los procesos corporales. Algunos ejemplos son la ashwagandha, la Rhodiola rosea y el ginseng siberiano. Estos compuestos pueden aumentar la resistencia del organismo al estrés, reducir la ansiedad y mejorar el bienestar general modulando la liberación de hormonas del estrés y favoreciendo la función inmunitaria(Instituto Purina).
- Triglicéridos de cadena media (TCM): Los MCT, que suelen encontrarse en el aceite de coco, pueden mejorar el metabolismo energético cerebral y se ha demostrado que reducen la frecuencia de las convulsiones en perros con epilepsia
Impactos negativos:
- Dietas ricas en grasas: Las dietas ricas en grasas poco saludables pueden favorecer la inflamación y la disbiosis, afectando negativamente al eje intestino-cerebro.
- Alimentos procesados: Suelen contener aditivos y conservantes que pueden alterar el equilibrio de la microbiota intestinal y provocar una mala salud intestinal .
- Azúcar: Un consumo elevado de azúcar puede provocar un crecimiento excesivo de bacterias nocivas y levaduras en el intestino, lo que altera el microbioma y su comunicación con el cerebro.
Mecanismos de su impacto
- Probióticos y prebióticos: Actúan fomentando el crecimiento de bacterias beneficiosas que producen AGCC y otros metabolitos cruciales para la salud intestinal. Los AGCC, a su vez, influyen en la función cerebral modulando la inflamación y la producción de neurotransmisores.
- Postbióticos: Los postbióticos actúan mejorando la función de barrera intestinal, modulando el sistema inmunitario y reduciendo la inflamación. Estos compuestos bioactivos interactúan con el revestimiento intestinal y las células inmunitarias, promoviendo un entorno intestinal sano que favorece una función cerebral óptima.
- Ácidos grasos omega-3: Modulan las vías inflamatorias y mejoran la función neuronal, contribuyendo a un entorno cerebral sano.
- MCT: Proporcionan una fuente de energía alternativa para el cerebro y favorecen la función cognitiva, lo que resulta especialmente beneficioso para controlar la epilepsia.
- Adaptógenos: Los adaptógenos ayudan modulando la respuesta del organismo al estrés, reduciendo la producción de hormonas del estrés como el cortisol y mejorando la función inmunitaria. Favorecen un estado fisiológico equilibrado, que puede influir positivamente en el eje intestino-cerebro reduciendo la disbiosis inducida por el estrés y fomentando la salud general.
- Componentes dietéticos negativos: Las dietas ricas en grasas y azúcares pueden favorecer la inflamación y el estrés oxidativo, perjudicando la salud intestinal y cerebral. Los alimentos procesados pueden alterar el equilibrio de la microbiota intestinal, lo que provoca una cascada de efectos negativos para la salud.
Conclusión
Garantizar un funcionamiento intestino-cerebro óptimo en los perros requiere una dieta equilibrada rica en probióticos, prebióticos, postbióticos, ácidos grasos omega-3, adaptógenos y MCT, al tiempo que se evitan los alimentos ricos en grasas, azúcares y muy procesados. Manteniendo un microbioma intestinal sano, los dueños de mascotas pueden favorecer el bienestar general de sus perros, reduciendo el riesgo de ansiedad, problemas digestivos y otros problemas de salud relacionados con el eje intestino-cerebro. La consulta regular con un veterinario puede ayudar a adaptar el mejor régimen dietético a las necesidades específicas de cada perro.
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Sus ingredientes de alta calidad incluyen:
- Prebióticos – inulina, baobab, yucca schidigera, FOS y MOS
- Probióticos – Calsporin® Bacillus velezensis
- Postbióticos – TruPet™
- Omega-3 con EPA, DHA y DPA – DHAgold
- Adaptógenos – reishi, ashwagandha, cúrcuma, Panax ginseng y ginseng siberiano
- MCT – Aceite de coco
