Eje intestino-cerebro en perros: importante papel de la intervención dietética

Este artículo explora el papel de los desequilibrios dietéticos en el eje intestino-cerebro, las áreas de la salud en las que repercute y los alimentos, nutrientes y suplementos que pueden afectarlo positiva o negativamente.

Eje intestino-cerebro en perros Papel de los desequilibrios alimentarios

Eje intestino-cerebro – Papel de la nutrición en la salud de los perros

Resumen:
El eje intestino-cerebro es una red de comunicación crítica entre el tracto gastrointestinal y el cerebro, que influye en diversos aspectos de la salud de los perros. Comprender cómo influye la dieta en este eje puede ayudar a los propietarios a optimizar la salud de sus perros, sobre todo en lo que se refiere al comportamiento, la función inmunitaria y la salud digestiva. Este artículo explora el papel de los desequilibrios dietéticos en el eje intestino-cerebro, las áreas de la salud en las que repercute y los alimentos, nutrientes y suplementos que pueden afectarlo positiva o negativamente.

Índice

¿Qué es el eje intestino-cerebro en los perros?

El eje intestino-cerebro se refiere a la red de comunicación bidireccional que conecta el tracto gastrointestinal y el cerebro. Este complejo sistema implica múltiples vías, incluidas las señales neuronales, hormonales e inmunitarias. El intestino, a menudo llamado«segundo cerebro», contiene el sistema nervioso entérico, formado por millones de neuronas que regulan la digestión e interactúan con el sistema nervioso central a través del nervio vago(Instituto Purina). Esta intrincada red garantiza una comunicación constante entre el intestino y el cerebro, que influye en diversos procesos fisiológicos y psicológicos.

¿Qué papel desempeña el eje intestino-cerebro?

El eje intestino-cerebro desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de la salud y el bienestar generales. Regula los procesos digestivos, influye en las respuestas inmunitarias e influye en la función cerebral y el comportamiento. Las vías clave implicadas en esta comunicación incluyen

  • Vías neurales: El nervio vago es un conducto primario de señalización entre el intestino y el cerebro.
  • Vías hormonales: La microbiota intestinal puede influir en la liberación de hormonas como el cortisol, que afecta a la respuesta al estrés.
  • Vías inmunitarias: Las bacterias intestinales interactúan con las células inmunitarias para modular la inflamación y las respuestas inmunitarias.
  • Metabolitos microbianos: Los ácidos grasos de cadena corta (AGCC) producidos por las bacterias intestinales influyen en la función cerebral y el comportamiento

¿En qué áreas de la salud incide el eje intestino-cerebro?

El eje intestino-cerebro influye en varias áreas críticas de la salud de los perros:

  1. Comportamiento y estado de ánimo: La microbiota intest inal influye en la producción de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, que afectan al estado de ánimo y al comportamiento. La ansiedad, la depresión y otros problemas de comportamiento pueden estar relacionados a menudo con desequilibrios de la flora intestinal, o disbiosis.
  2. Función inmunitaria: El intestino desempeña un papel clave en la modulación del sistema inmunitario. La disbiosis, o desequilibrio microbiano, puede aumentar la susceptibilidad a las infecciones y a las enfermedades inflamatorias.
  3. Salud digestiva: El equilibrio adecuado de la microbiota intestinal es esencial para una digestión eficiente y la absorción de nutrientes. La disbiosis puede provocar problemas gastrointestinales como la enfermedad intestinal inflamatoria (EII).
  4. Salud general: Las investigaciones emergentes relacionan la salud intestinal con afecciones como la obesidad, la diabetes y las enfermedades neurodegenerativas, poniendo de relieve la amplia influencia del eje intestino-cerebro.
  5. Salud metabólica: La microbiota intestinal interviene en la regulación de los procesos metabólicos, incluidos el metabolismo de la glucosa y los perfiles lipídicos. La disbiosis se asocia a trastornos metabólicos como la obesidad, la resistencia a la insulina y la diabetes de tipo 2.(1)
  6. Salud cardiovascular: La microbiota intestinal puede influir en la salud cardiovascular al afectar al metabolismo de los lípidos y a la regulación de la presión arterial. Ciertos metabolitos producidos por las bacterias intestinales, como el N-óxido de trimetilamina (TMAO), se han relacionado con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.
  7. La salud de la piel: El eje intestino-piel se refiere a la relación entre la salud intestinal y las afecciones cutáneas. Los desequilibrios de la microbiota intestinal pueden provocar enfermedades inflamatorias de la piel, como la dermatitis atópica y el acné. Los probióticos y un microbioma intestinal sano pueden promover la salud de la piel modulando las respuestas inmunitarias y reduciendo la inflamación.
  8. Salud neurológica: Más allá del estado de ánimo y el comportamiento, el eje intestino-cerebro está implicado en enfermedades neurodegenerativas como la Disfunción Cognitiva Canina (DCC). El microbioma intestinal puede influir en la neuroinflamación y en la agregación de proteínas asociadas a estas afecciones.
  9. Salud ósea: Las nuevas investigaciones sugieren que el microbioma intestinal puede afectar a la salud ósea al influir en la absorción del calcio y la densidad ósea. La disbiosis puede reducir la masa ósea y aumentar el riesgo de osteoporosis.
  10. Equilibrio hormonal: La microbiota intestinal puede afectar al sistema endocrino influyendo en la producción y regulación de hormonas como la insulina, el cortisol y las hormonas sexuales. Esto puede tener amplias implicaciones para afecciones como el síndrome de ovario poliquístico (SOP) y la fatiga suprarrenal.

¿Qué alimentos, nutrientes y suplementos influyen en el eje intestino-cerebro?

Impactos positivos:

  1. Probióticos: Se ha demostrado que las cepas probióticas como Bifidobacterium longum reducen los comportamientos relacionados con la ansiedad en los perros. Los probióticos ayudan a mantener un equilibrio saludable de las bacterias intestinales, favoreciendo un impacto positivo en el eje intestino-cerebro de los perros.
  2. Prebióticos: Estas fibras no digeribles sirven de alimento a las bacterias intestinales beneficiosas, ayudando a mejorar la salud intestinal y, por extensión, la salud cerebral.
  3. Postbióticos: Los postbióticos son compuestos bioactivos producidos por las bacterias intestinales durante el proceso de fermentación. Incluyen ácidos grasos de cadena corta, enzimas, péptidos, polisacáridos y fragmentos de la pared celular. Los postbióticos ayudan a mejorar la función de barrera intestinal, modulan el sistema inmunitario y reducen la inflamación, todo lo cual repercute positivamente en el eje intestino-cerebro.
  4. Ácidos grasos omega-3: Presentes en las algas, las algas marinas y el aceite de pescado, estos ácidos grasos tienen propiedades antiinflamatorias que favorecen la salud cerebral y reducen el riesgo de ansiedad y depresión.
  5. Adaptógenos: Los adaptógenos son sustancias naturales que ayudan al organismo a adaptarse al estrés y ejercen un efecto normalizador sobre los procesos corporales. Algunos ejemplos son la ashwagandha, la Rhodiola rosea y el ginseng siberiano. Estos compuestos pueden aumentar la resistencia del organismo al estrés, reducir la ansiedad y mejorar el bienestar general modulando la liberación de hormonas del estrés y favoreciendo la función inmunitaria(Instituto Purina).
  6. Triglicéridos de cadena media (TCM): Los MCT, que suelen encontrarse en el aceite de coco, pueden mejorar el metabolismo energético cerebral y se ha demostrado que reducen la frecuencia de las convulsiones en perros con epilepsia

Impactos negativos:

  1. Dietas ricas en grasas: Las dietas ricas en grasas poco saludables pueden favorecer la inflamación y la disbiosis, afectando negativamente al eje intestino-cerebro.
  2. Alimentos procesados: Suelen contener aditivos y conservantes que pueden alterar el equilibrio de la microbiota intestinal y provocar una mala salud intestinal .
  3. Azúcar: Un consumo elevado de azúcar puede provocar un crecimiento excesivo de bacterias nocivas y levaduras en el intestino, lo que altera el microbioma y su comunicación con el cerebro.

Mecanismos de su impacto

  1. Probióticos y prebióticos: Actúan fomentando el crecimiento de bacterias beneficiosas que producen AGCC y otros metabolitos cruciales para la salud intestinal. Los AGCC, a su vez, influyen en la función cerebral modulando la inflamación y la producción de neurotransmisores.
  2. Postbióticos: Los postbióticos actúan mejorando la función de barrera intestinal, modulando el sistema inmunitario y reduciendo la inflamación. Estos compuestos bioactivos interactúan con el revestimiento intestinal y las células inmunitarias, promoviendo un entorno intestinal sano que favorece una función cerebral óptima.
  3. Ácidos grasos omega-3: Modulan las vías inflamatorias y mejoran la función neuronal, contribuyendo a un entorno cerebral sano.
  4. MCT: Proporcionan una fuente de energía alternativa para el cerebro y favorecen la función cognitiva, lo que resulta especialmente beneficioso para controlar la epilepsia.
  5. Adaptógenos: Los adaptógenos ayudan modulando la respuesta del organismo al estrés, reduciendo la producción de hormonas del estrés como el cortisol y mejorando la función inmunitaria. Favorecen un estado fisiológico equilibrado, que puede influir positivamente en el eje intestino-cerebro reduciendo la disbiosis inducida por el estrés y fomentando la salud general.
  6. Componentes dietéticos negativos: Las dietas ricas en grasas y azúcares pueden favorecer la inflamación y el estrés oxidativo, perjudicando la salud intestinal y cerebral. Los alimentos procesados pueden alterar el equilibrio de la microbiota intestinal, lo que provoca una cascada de efectos negativos para la salud.

Conclusión

Garantizar un funcionamiento intestino-cerebro óptimo en los perros requiere una dieta equilibrada rica en probióticos, prebióticos, postbióticos, ácidos grasos omega-3, adaptógenos y MCT, al tiempo que se evitan los alimentos ricos en grasas, azúcares y muy procesados. Manteniendo un microbioma intestinal sano, los dueños de mascotas pueden favorecer el bienestar general de sus perros, reduciendo el riesgo de ansiedad, problemas digestivos y otros problemas de salud relacionados con el eje intestino-cerebro. La consulta regular con un veterinario puede ayudar a adaptar el mejor régimen dietético a las necesidades específicas de cada perro.

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